Westvleteren XII 2017 de Brouwerij De Sint-Sixtusabdij van Westvleteren, 10.2% ABV.

Cerveza belga trapense estilo Belgian Quad/Quadrupel.

Apariencia: de color marrón con destellos rojizos y cafés a contraluz, se puede aprecia una mediana-alta actividad de carbonatación. Corona de espuma color marfil de mediana retención, con burbujas compactas y algunas cuantas abiertas.

Aroma: en primera instancia destaca el carácter de la levadura con a notas a pimienta negra, clavo de olor, algo rústico que recuerda a la paja y el lúpulo bien diferenciado que imparte un carácter floral. En menor medida se pueden percibir notas a caramelo, costra de pan, nueces, ligeramente frutos oscuros como dátiles, café así como algo mineral muy tenue.

Sabor: de entrada queda muy marcado el carácter floral del lúpulo utilizado en conjunto de la levadura belga y sus características notas a pimienta negra, clavo, paja. En menor medida algunas notas a nueces, costra de pan, café, algo mineral, caramelo, dátiles de forma muy somera aunque todo lo anterior no con tanta intensidad. En el regusto deja un amargor de intensidad media-baja el cual es seco con el carácter floral y ligeramente herbal del lúpulo.

Sensación: Cuerpo medio-ligero, mediana carbonatación. El alcohol hace presencia en cada trago y que deja una sensación de calidez en garganta.

Queda de más hablar de la fama de Westvleteren XII, la llamada por algunos “mejor cerveza del mundo”. Ya había tenido la oportunidad de probarla con anterioridad en su versión 2015 la cual tenía 1 año siendo añejada en botella. En ésta ocasión, un lote fresco pues apenas fue embotellado el 31 de Agosto y vaya que me encontré con una cerveza totalmente diferente a lo que recordaba: menos compleja y con presencia de lúpulo a tope. Claro, siendo un producto artesanal es obvio que puede variar de un lote a otro y ya más metidos, entre los mismo “geeks” cerveceros se habla que tu experiencia con esta cerveza dependerá mucho del lote que te toque. No es mala y eso sobra decirlo, aunque si anteriormente escribí que, al menos para mi, no era la mejor cerveza del mundo mucho menos en esta ocasión pero eso ya es muy subjetivo. No deja de ser una cerveza que debe ser probada al menos una vez todo amante de esta bella bebida, pero siendo algo con tanta fama y “hype” pues se exige más de esta y eso dejando en segundo plano el precio que se paga por una botella de estas. La mejor recomendación que les puedo dar es que la añejen al menos por 1 año que de verdad esa paciencia de monje les va a pagar con creces.

Un agradecimiento enorme a mi madre por éste magnífico regalo traído desde Europa.

20171228_221842
Una ballena blanca que sin duda el tiempo la pone mucho mejor.