Westvleteren XII 2015 de Brouwerij De Sint-Sixtusabdij van Westvleteren, 10.2% ABV.

Cerveza belga trapense estilo Belgian Quad/Quadrupel.

Apariencia: de color marrón con algunos destellos cafés y rojizos a contraluz, se observa turbia. Corona de espuma color marfil, cremosa y de buena retención, de burbuja  muy compacta.

Aroma: muy complejo, dulce y ligeramente licoroso con mucha presencia de las maltas; notas a caramelo, toffee, cereal, frutos oscuros como ciruela, pasas, dátiles e higos, lo condimentado de la levadura belga, algunas notas vinosas y nueces.

Sabor: ¡Wow! complejo al igual que el aroma; de inicio es dulce, después le da paso a mucha intensidad en el sabor con notas a cereal, caramelo, toffee, frutos oscuros muy maduros como ciruela, pasas, dátiles e higos, nueces, el especiado de la levadura belga con ciertas características rústicas muy ligeras como paja/granja, someramente algo de pimienta negra, todo bien balanceado e integrado y que no compiten entre si, presente por capas que se repiten una y otra vez, quiero decir, paladeas el caramelo, luego los frutos oscuros, la levadura y así una y otra vez dejando mucha permanencia de los sabores en boca; el retrogusto queda un amargor ligero, dulce sin ser empalagoso o astringente.

Sensación: cuerpo medio con mediana baja carbonatación. El alcohol no se siente en boca dejando sólo una calidez al recorrer la garganta.

Cerveza belga trapense, una ballenota blanca en el mundo chelero y considerada como “la mejor/una de las mejores cervezas del mundo” y, en esta ocasión, con un poco más de un año de ser añejada. Hablar de esta cerveza está de más, la mayoría ha escuchado de ella pero para quien no les dejo algunas curiosidades:

  • Se elabora en la abadía de Saint Sixtus en Bélgica
  • Sólo puede ser adquirida en dicha abadía y un café el cual queda enfrente de esta (de manera legal, ya que si no fuera por el mercado gris no sería posible conseguirlas y poder degustarlas)
  • Sólo puede ser comprada en la abadía, en donde se debe marcar por teléfono con anticipación y apartar cita las cuales pueden tardar hasta dos meses. Una vez con cita, se deberá acudir hasta la abadía donde se tomarán tus datos como nombre completo y la placa del automóvil con el que se acude (sólo se puede llegar en carro) y dependiendo de la existencia, una persona sólo puede llevarse entre 2 a 3 cajas de cerveza y no puede tener nueva cita hasta 2 meses después.
  • Con todo y el mercado gris es difícil de conseguir fuera de Bélgica.
  • La cervecería sólo la corren 5 monjes y piden ayuda a 5 monjes más al momento de embotellarla.
  • La cerveza sólo se hace con fines de cubrir los gastos de la abadía, los monjes no tienen ninguna ganancia económica (generalmente las cervezas trapenses aparte de cubrir sus gastos, el sobrante lo donan a la caridad, en este caso es estrictamente para cubrir gastos)
  • La botella no tienen ninguna etiqueta que marque información acerca de la cerveza, todo viene en la corcholata, y sólo especifica la “marca”, los grados de alcohol, la fecha de consumo preferente (3 años después de haber sido embotellada)

Perfecta para ser abierta en el cumpleaños del que suscribe, y también para ser compartida con sus seres más queridos (compartí tragos con mi novia, mi hermana y mi abuelo, el cual también tiene cierta afición a la cerveza) y con poco más de 1 año siendo añejada en botella. Sin duda digna de la fama que tiene, aunque eso de “la mejor cerveza del mundo” tal vez le queda un poco grande.

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Live up to the hype